10/4/08

Sócrates: vida y método como ejemplo canónico del pensamiento crítico

La realidad existe pura y exclusivamente porque nosotros la construimos. Dentro de nuestra capacidad de percepción, se generan procesos cognitivos que la dibujan y alteran creando ideas y conceptos que, finalmente, buscan llegar a conclusiones. Pero no siempre está en la naturaleza del hombre alcanzar las conclusiones tan fácilmente.; para facilitar tal tarea es preciso, o más bien necesario poseer un pensamiento critico.

Sócrates fue un filosofo que dedicó su vida y su obra a abrir esas puertas hacia el conocimiento propio que permitiera llegar a conclusiones acerca de lo universal .Sin dudas se lo podría tomar como un gran pensador crítico ya que poseía la virtud de la humildad intelectual. Pero entonces ¿cuál es la controversia que lo envuelve? ¿Fue el propio amor a su estudio el que lo condenó? ¿Fue su método dialéctico el que generó desconfianza? ¿O fue la confusión que podía generar en los individuos, ya que nunca nadie, por su método, llegó a una conclusión universal?

Hijo de un escultor llamado Sofronisco y de Fenareta, una reconocida partera, Sócrates (470-399 ac) tuvo una crianza típica de un joven ateniense de buena familia. Como tal cumplió con las obligaciones civiles asignadas para después dedicarse a la enseñanza desinteresada y al afán de conocer. De joven, su interés por las ciencias físicas fue evidente (como por ejemplo, en las doctrinas de Anaxágoras) y se propuso, como muchos antecesores, buscar soluciones a problemas de índole natural. Sin embargo, esto no lo convenció pues no pudo hallar, ni en sí ni en los demás, explicaciones satisfactorias. De ahí en más su vida filosófica cambió de rumbo, orientándose más hacia la indagación de los conceptos universales, los problemas del conocimiento y el hombre en sí. En una de las principales fuentes que hablan de Sócrates, mas precisamente en apología de Sócrates (apol., 21) de Platón, se puede ver el hecho determinante que hizo que Sócrates encaminara su postura hacia lo que llegaría a ser mas tarde. En un fragmento del escrito relata como su amigo Querefonte plantea al oráculo de Delfos la interrogante de si había alguien más sabio que Sócrates.Ante la negativa del oráculo es cuando supuestamente Sócrates encuentra su misión divina y, por ende, cambia su postura filosófica de ” contemplativo” a “maestro”.


Enseñar en la polis griega era una tarea generalmente asignada a un grupo de filósofos conocidos como Sofistas. Estos maestros eran pagos y a los cuales sólo podían acceder jóvenes de cierta posición económica. Por el contrario, Sócrates profesaba sus enseñanzas a un grupo de gente más variado.No los elegía por sus riquezas materiales como los sofistas, sino basándose en el potencial de razonamiento de sus “alumnos”. Este hecho despertó, invariablemente, un dejo de recelo en sus opositores, quienes en varias ocasiones se encargaron de ridiculizar y calumniar su proceder .Así fue que, de a poco, Sócrates empezó a generar una gran tormenta a su alrededor, tanto entre los sofistas como entre la gente que cuestionaba su método.
El método de Sócrates consistía en un autodescubrimiento de las conclusiones. Éste se valió siempre de una dialéctica muy particular en la que el sólo actuaba como mediador o guía para que la persona, por medio de un diálogo, llegara a sus propias respuestas. Sócrates generaba un diálogo con su discípulo valiéndose de la ironía, para así hacerlo llegar a un estado de aporía (camino sin salida) que lo hiciera percatarse de su propia ignorancia. Al llegar a este punto, la única salida posible era por medio de la mayéutica, en la cual el interlocutor ayudaba al discípulo a “dar a luz” a la verdad y, por ende, a la conclusión.

No es de extrañar, entonces, que Sócrates tuviera enemigos. A mucha gente no le gustaba que pusieran en evidencia su propia ignorancia y mucho menos viniendo de una persona que atentaba contra los métodos tradicionales de enseñanza. Fue así que en el año 399 A.C tres ciudadanos (Meleto, Licón y Ánito) denunciaron a Sócrates bajo el cargo de “corromper a la juventud y negar a los dioses”, exigiendo la pena de muerte.
Esta instancia de la vida del filósofo es la que más datos aporta, ya que las fuentes principales de su obra son relatos de este juicio contados por dos de sus discípulos (Platón y Jenofonte) .En este juicio se suceden tres instancias en donde Sócrates debe defender su inocencia y proponer su propia pena. Finalmente el juicio concluye con la pena de muerte por envenenamiento (cicuta) a la que Sócrates, a pesar de considerar injusta, acepta sin miramientos.
No se puede negar que la vida y la obra de Sócrates fueron un ejemplo que se ajusta perfectamente a la idea de pensamiento y actitud critica. Su dialéctica generó cuestiones controversiales por no tener registros escritos del autor.A pesar de eso, podemos ver en sus discípulos más prominentes, como Platón, no sólo una ideología o una personificación del sabio, sino también a un hombre. Un hombre real, con problemas reales y que por acciones reales y devoción a sus creencias, fue condenado a callar eternamente. Un hombre que, como tantos después, jugaron con un fuego maldito que los terminó consumiendo.
Al hombre “normal” no le gusta percatarse de su propia ignorancia, prefiere vivir feliz en su burbuja de ensueños en donde no haya nada que lo moleste jamás. A los hombres que manejan este perverso engranaje les gusta aún menos que alguien piense y actúe despertando e incentivando a otros a que lo hagan. Siempre ha sido así: pensar puede ser muy peligroso y siempre estará mal visto por muchos.

Para terminar citare dos frases que dijo Sócrates en su juicio:

“y aún si me dijeseis:<>, os contestaría:<>.” (Apol., 29c-d.)

“Y, me absolváis o no, no haré otra cosa ni aún cuando me exponga a morir mil veces.”(Ib., 30b-c.)





BAS (todos podemos hablar acerca de algo sin idealizarlo).

1 comentario:

Diego González dijo...

Me sorprendió encontrar esta entrada, porque justamente hace no mucho yo comentaba algo de él...

http://alfilozafando.blogspot.com/2008/05/invierno-una-musa-de-mrmol-un-caf-y-un.html

Muy curioso haber encontrado este blog...