23/7/08

La cadena del Sr. Ramírez

El señor Ramírez no podía cagar. Incontables eran las horas que pasaba en vano sentado en su trono de cerámica. Desperdiciaba inútilmente el tiempo de su vida, sin poder desperdiciar nada mas.

Su problema era en verdad preocupante, el no poder cagar no solo le producía una molestia en el abdomen sino que podía acarrear consecuencias mucho más severas. Imagínense por un momento que una persona x cometiera un hecho de invaluable cagaduria contra ustedes, o sea los caga, ¿como harían entonces ustedes para devolverle la cagada si no pueden cagar?!. Normalmente alguien con aires bonachones saldría con el famoso cuento de la otra mejilla. Pero seamos realistas no se puede luchar contra algo tan elemental y perfecto como la venganza. Acto inmensamente criticado y condenado no denota maldad en su estructura.

Cuando se moja una esponja esta se llena de agua, si no la escurrimos y dejamos que el agua quede dentro, esta terminara pudriéndose o albergando todo tipo de bacteria. Bueno lo mismo ocurre con una persona, de ahí se infiere la necesidad inmediata de devolver el mal que a uno le hacen.

¿Entonces todo se transforma en un eterno ciclo de venganzas que termina destruyendo todo?

No necesariamente, la solución seria un común acuerdo de toda la humanidad para no cagar mas, digamos para no pegar la patada inicial. Sinceramente ignoro si es posible tal hazaña, lo dudo severemante, pues ya es una cadena muy larga.

Cadenas muy largas…son mejores que fríos e insulsos botones. ¿Quien de niño no se habrá dejado seducir por el encanto y la diversión de tirar la cadena de un inodoro?. El botón es algo mas mecánico y ciertamente mas aburrido.Es tan básico como la eterna lucha de los inodoros comunes contra los inodoros con esa plataforma interior , escalón, bandeja o como quieran llamarla. Los desechos deben fluir libres hasta el fondo, donde el agua amortice sus cualidades hediondas y desagradables. No es algo para poner en exhibición e inminente contacto con la realidad o una mano distraída…

El señor Ramírez corto bruscamente con lo que hacia, corrió a la ferretería, mas cercana y volvió con un blanco y reluciente inodoro bajo el brazo, pero esta vez sin la famosa plataforma. Y así finalmente pudo volver a ser parte de esa cadena o a apretar el botón, como quieran llamarlo.


Moraleja: "solo querrás cagar cuando estés seguro que no vas a tocar la mierda"



BAS