20/7/09

parte I



"hay cosas que no sé hacer de otra manera" pensé justo antes de que mi amigo cerrara la puerta de su casa. Esa noche no tenía nada de particular, pero el encierro en mi cabeza se había tornado algo sumamente insoportable por lo que decidí caminar. El cielo parecía estar de acuerdo con mi desacuerdo pues inmediatamente se autoproclamo profesor de mi cordura y desato , sobre mi, litros de fresca liberación. Realmente, de esta noche, no esperaba más que el clásico perseguimiento psicoide, la lluvia, decididamente, sorprendió a mi infortunio. Recuerdo muy bien que en esa ocasión iba vestido bastante ligero (a pesar de ser mediados de julio) y con la concomitante casualidad de llevar puestos unos zapatos de gamuza. La tela en si no era el problema pues se hallaba ya corrompida por las peripecias del tiempo. La curiosa maldición que este calzado poseía se encontraba en su pérfida suela de goma. Esa vez volvía yo de un barrio vecino en el que las baldosas no eran mis amigas (solo las conocía de alguna que otra vez) y en el que los faroles me vigilaban taciturnos. La incesante lluvia ahuyentaba mi lentitud pero el padre rozamiento me hizo entender, a fuerza de inercia, que no debía caminar tan rápido.

Es muy interesante el hecho de que esta caminata haya ocurrido en un momento tan particular de abstinencia involuntaria y a su vez de sentimientos emergentes tan conflictivos. Aquellas razones condimentaron deliciosamente de analogías a mi ser. Tanto fue así que de un momento para otro me encontré inmerso en otro sitio.

Conocer un “plano” es conocer medianamente las reglas de juego del mismo. Ni siquiera la palabra conocer es exacta pues la existencia misma demostró que la vida puede existir sin conocer “de que va” el juego. Se puede existir y ser muy importante tan solo repitiendo lo que hace la mayoría.

La estructura misma que da forma a este “plano” es el lenguaje simbólico .Este lenguaje tiene la particularidad que sus interlocutores pueden fijar arbitrariamente relaciones entre símbolos y sentidos para crear así un mundo abstracto en donde existir .Por consiguiente es valido afirmar que hasta ahora el único ser capaz de existir en un “plano” ha sido el ser humano.


Esa noche me encontré con un lenguaje análogo, me encontre en otro "plano".



BAS

1 comentario:

Nena de Risa Facil dijo...

hey! muy bueno.

y lo mejor, es que es verdad...
las suelas de goma nunca son muy amigables. :)