16/11/10

SubjetivaCCión




Los dispositivos de subjetivación crean modos de ser, es decir modos de actuar, de vestirse, de relacionarse. El triunfo invisible del sistema que domina a nuestros cuerpos ha sido el de administrar nuestras capacidades subjetivas, de venderlas, de imponerlas, de hacer que nosotros mismos las produzcamos. Somos esclavos de la naturalización de comportamientos nocivos para la vida. En este circo que perpetuamos cotidianamente, la percepción de nosotros mismos es como un juego de mamushkas. Encerrados en nuestra propia apatía esperamos que algo pase, mientras alrededor la desolación parece reírse de nosotros. Esa apatía nos dice como actuar, como ser, que decir, solo así nos sentimos seguros. En los rayos catódicos de nuestras prótesis tecnológicas vemos universos infinitamente cómodos. Nuestros comportamientos y expresiones se mimetizan con las restringidas pautas de aquella libertad fabricada. Es así que las relaciones humanas se tornan superficiales. Se vive en un haz expectativas hacia la mirada del otro, pero no es a los ojos del otro a donde miramos. Es hacia esos ojos que no ven nada aunque pretendan espiar todo, hacia donde enfocamos nuestras ganas de ser otra cosa, que sin ir mas lejos son ganas de no ser. Ya no podemos diferenciar si nuestras relaciones son virtuales o reales. Se confunden, se entremezclan, se desean. Ya no se diferencia entre lo patético y lo ideal. Nuestros ideales siempre fueron virtuales y también desvirtuados. Nuestros deseos siempre desearon no ser. Entonces… ¿Hacia a donde nos encontramos a nosotros mismos?, ¿hacia donde disparamos nuestra atención?

...quizas hacia los ojos que miran detrás de la mascara.

3 comentarios:

Sofía dijo...

Sublime :P

Bas dijo...

Excelso ;x

designer handabgs sale dijo...

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